Casos reales
Lo que nuestros clientes evitaron gracias a la inspección

El vendedor anunciaba 62.000 km. Leímos todas las centralitas: 196.558 km reales. El cuadro de instrumentos había sido manipulado. El desgaste interior confirmaba los km verdaderos.

Somos de Paiporta. Algo no cuadraba en el anuncio. Encontramos sedimentos de barro en la caja de fusibles, óxido en conectores eléctricos, módulo de airbags con código de cortocircuito por humedad y alfombras nuevas sobre suelo con marcas de agua.

Analizamos el anuncio antes de que el cliente contactara: las fotos eran robadas de otro portal, el precio estaba un 30% por debajo del mercado, el vendedor usaba número temporal y no quería verse en persona.

El intermediario vendió el coche sin ponerlo jamás a su nombre. Simuló una venta directa del propietario original. Semanas después de la compra empezaron a llegar multas de tráfico al nuevo titular: el comprador. El intermediario era intrazable.
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